Una declaración de guerra a la democracia

En nuestras manos está dejar que avancen o detenerlos. No queremos ser una Venezuela, pongamos un alto y demostremos a estos partidos que aquí queremos seguir en democracia.

Jul 06, 2016

Nuestro país fue sede de la reunión de los partidos comunistas en la región; recibió con lujo y opulencia a políticos que han implementado la miseria en sus países con la bandera del socialismo y fue el escenario para la declaración de una guerra contra la democracia en los países representados, entre ellos nuestro querido El Salvador.

Desde el primer documento de este Foro, la izquierda latinoamericana confirmó su identidad antiimperio estableciendo que Estados Unidos es el enemigo. El FMLN y funcionarios de este gobierno, junto a ellos, se han comprometido en derrotar a esta nación que alberga a más de dos millones de salvadoreños que mueven la economía de nuestro país con sus remesas, atacan al país que tiene en sus manos la deportación de hermanos salvadoreños que buscaron el sueño americano y fueron acogidos con programas como el TPS.

La contradictoria postura del FMLN ensañándose junto con los países del Socialismo del Siglo XXI contra Estados Unidos mientras le agradecen su apoyo financiero y suplica más préstamos solo viene a confirmar la falsedad de su discurso. Ese fin de semana, el FMLN se quitó la máscara de buenos amigos que tanto le cuesta mantener con Estados Unidos y el sistema financiero internacional, sumándose a los discursos de odio de clases pronunciado por sus colegas.

Pero ese odio de clases es relativo, no cuenta para señalar a los nuevos ricos de este sistema, cierran los ojos ante casos como el de Venezuela donde la hija de Hugo Chávez es la persona más rica de Venezuela, país que fue transformado por este sistema fracasado de una nación petrolera a uno de los países más violentos del mundo, con un pueblo que vive con escasez de todo, de alimentos, de medicina… de democracia.

Ese fin de semana, en El Salvador, el FMLN y otros partidos comunistas rindieron honor a Lula da Silva, el gran referente del primer gobierno del FMLN, un referente investigado por corrupción; a Dilma Rouseff separada de su cargo acusada de maquillar cifras, a Cristina Fernández de Kirchner, ex presidente de Argentina, también acusada de corrupción… rindieron honor a los rostros de la decadencia de un sistema que anunciaron sería la solución a los problemas del mundo y terminó siendo la perdición de estos países.

El objetivo de la izquierda es y ha sido siempre la destrucción del sistema capitalista y de la economía de mercado, y con ellos la destrucción del desarrollo y la generación de riqueza. Lo que ofrecen es el comunismo o socialismo del siglo XXI, un sistema comprobado de fracaso que ha llevado a pueblos enteros a la miseria mientras sus gobernantes viven con opulencia.

Miremos a los hermanos Castro y su “revolución” en Cuba que han mantenido a su pueblo en la pobreza, esclavizado, aislado del mundo y no solamente por su posición geográfica. Mientras Castro estará cómodo en su lecho de muerte, él se encargó en vida de asesinar a miles de cubanos por pensar de manera diferente y por querer vivir en libertad, asesinó los sueños de su pueblo de poder ver a sus hijos crecer libres y de tener oportunidades de escoger cómo vivir su vida. Asesinó a miles de salvadoreños enviando armas durante la agresión armada.

Destruyen los sectores productivos y la clase media se hace cada vez más pequeña. Los pobres se vuelven más pobres y la riqueza es cada vez menor, endeudan al país y llevan a cabo programas asistencialistas para mantener a las personas que los reciben humillados, dándoles limosna y una vida sin esperanza, de frustración, sin oportunidades y permanentemente a la espera de la próxima entrega populista para sobrevivir.

El objetivo de estos partidos es la toma del poder total, sin importar qué se llevan de encuentro.

La experiencia lo demuestra. Comienzan con la crítica, señalamientos y posterior eliminación de los medios de comunicación, buscan destruir la libertad de prensa y la libre expresión.

En El Salvador han comenzado su plan culpando a los medios de generar inestabilidad, señalando absurdamente a la oposición de querer dar un golpe, tomándose el aparato estatal destruyendo la institucionalidad, evitando la expresión del pueblo con matonería -como el pasado fin de semana con miembros de la sociedad civil en El Salvador del Mundo, atacando al órgano judicial en busca de controlarlo.

En nuestras manos está dejar que avancen o detenerlos. No queremos ser una Venezuela, pongamos un alto y demostremos a estos partidos que aquí queremos seguir en democracia. Link.